Viajar a partir de cierta edad, sin contar las noches de hotel

Al jubilarse ya no falta tiempo: lo que limita es el presupuesto de alojamiento. En Intercambiodecasa, el intercambio de casas entre particulares elimina esa partida y hace posibles las estancias largas.

Seis semanas fuera en vez de una. Mayo o septiembre en lugar de agosto. Cocinar en casa en vez de cenar fuera cada noche. La jubilación da justo la libertad que mejor recompensa el intercambio de casas.

La cuenta es sencilla: una pareja que pasa tres semanas en España gasta entre 1.500 y 2.500 € solo en alojamiento. Con Intercambiodecasa esa cifra se reduce a la cuota anual: una vez, para todo el año y para todos los viajes que quieras.

Una pareja mayor ríe mientras prepara el desayuno en una cocina llena de luz
Como en casa, pero en otro sitio: la cocina marca la diferencia en una estancia de varias semanas.

Lo que cambia al jubilarse y juega a tu favor

Viajas fuera de temporada

Mayo, junio, septiembre, octubre: los meses con más solicitudes de intercambio y menos competencia. Tu disponibilidad es tu mejor baza.

Te quedas más tiempo

Un mes entero cuesta lo mismo que un fin de semana: nada. Eso permite vivir una región en vez de visitarla, y coger costumbres en el mercado del pueblo.

Inspiras confianza

Una casa bien cuidada, respuestas serenas, disposición para una llamada: los anfitriones lo notan. Los perfiles de más edad reciben de media más propuestas.

E F M A M J J A S O N D
Solicitudes de intercambio recibidas a lo largo del año. Los meses destacados son aquellos en los que tú puedes viajar y hay poca competencia.
Una pareja mayor bajo una manta en la terraza de una casa, al final de la temporada
Mayo, septiembre, octubre: las estaciones suaves y las menos disputadas.

Empezar bien, sin complicarse


Preguntas frecuentes

Es incluso la franja de edad que más partido le saca. Sin depender de las vacaciones escolares, puedes viajar fuera de temporada y quedarte semanas: justo lo que permite el intercambio y lo que el hotel hace inasumible.

Basta con saber escribir un mensaje y enviar fotos. Nada más. El equipo de Intercambiodecasa atiende por teléfono y por correo si algo se atasca, y la mayoría de los miembros dicen sorprenderse de lo fácil que es una vez publicado el primer anuncio.

Sí. Las estancias largas, de uno a tres meses, son uno de los usos más habituales entre los jubilados: invernar al sol, pasar un verano en la montaña o estar cerca de los nietos sin estorbar.

Cada perfil está verificado, cada miembro acumula opiniones y os escribís tantos mensajes como haga falta antes de decir que sí. La última palabra siempre es tuya: nada te compromete hasta que confirmas.

Suele ser una ventaja. A muchos viajeros les encanta regar un huerto o hacerle compañía a un gato a cambio del alojamiento; se acuerda por escrito de antemano.

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